JUGANDO CON EL DERECHO Y LAS MATEMÁTICAS: CONTRATOS COMPLEMENTARIOS INFINITOS

Como también los juristas y abogados tenemos nuestras inquietudes en matemáticas y otras ciencias (es una delicia leer sobre esto) sugiero un ejercicio de imaginación consistente en extrapolar teoría de los fractales y de los conjuntos infinitos al Derecho de la contratación pública, que es más bien aburrido.

 

 Los denominados fractales (o estructuras fractales) fueron creados/descubiertos por Benoit Mandelbrot  en la década de los 70 del pasado siglo y dieron lugar a toda una revolución en la forma de concebir la geometría y otras ciencias. Pueden encontrarse numerosas páginas sobre Mandelbrot y sus fractales en Internet por lo que no considero necesario dar aquí mayores explicaciones al respecto que llevarían demasiado tiempo y espacio. De la paradoja de Zenón (Aquiles y la tortuga), todo jurista que merezca ser tal ha oído hablar. Y de los trasfinitos de Cantor también se pueden encontrar referencias en Internet, aunque resulta más difícil de digerir.

 

La sugerencia consiste, como mero pasatiempo, en aplicar la teoría de los fractales de Mandelbrot al Derecho y más en concreto a la contratación pública (también podría ser similar a la paradoja de Zenón o a los Transfintitos de Cantor) en los siguientes términos:

 

Partiendo de la necesidad de aprobar un Complementario, ¿puede este, a su vez, dar lugar a otro Complementario, y este último a otro y así sucesivamente?

 

La regulación de los contratos Complementarios se encuentra en el artículo 171 ap b) del TRLCSP que dice lo siguiente

 

b) Cuando se trate de obras complementarias que no figuren en el proyecto ni en el contrato, o en el proyecto de concesión y su contrato inicial, pero que debido a una circunstancia que no pudiera haberse previsto por un poder adjudicador diligente pasen a ser necesarias para ejecutar la obra tal y como estaba descrita en el proyecto o en el contrato sin modificarla, y cuya ejecución se confíe al contratista de la obra principal o al concesionario de la obra pública de acuerdo con los precios que rijan para el contrato primitivo o que, en su caso, se fijen contradictoriamente, siempre que las obras no puedan separarse técnica o económicamente del contrato primitivo sin causar grandes inconvenientes al órgano de contratación o que, aunque resulten separables, sean estrictamente necesarias para su perfeccionamiento, y que el importe acumulado de las obras complementarias no supere el 50 por ciento del importe primitivo del contrato.

 

Por consiguiente, y habida cuenta de que el límite de los Complementarios se encuentra actualmente en el 50 % del precio del contrato inicial (vid artículo 171 ap b) del TRLCSP) si la respuesta a la pregunta anterior es afirmativa ello daría lugar, teóricamente, a una sucesión indefinida de Complementarios, cada uno de ellos con el límite del 50 % del contrato al que se refieren (que, a su vez, puede ser el Complementario de otro). O lo que viene a ser lo mismo: el límite del 50% sería aplicado tantas veces como complementarios fuesen aprobados, dando lugar a un sumatorio tendente al precio del contrato inicial (sin llegar a alcanzar dicha cifra nunca). Algo así como lo que sigue: Primer Complementario = 50 % del contrato principal; Segundo Complementario = 50 % del Primer Complementario, etc. Con un ejemplo se verá más claro.

 

Teniendo el Contrato Principal (CP) un precio de 100, admitiría un Contrato Complementario (CC) de 50. A su vez ese Complementario se convierte en principal (CP2) admitiendo un Complementario de 25 que vuelve a convertirse en principal admitiendo otro Complementario de 12,5 etc. Esto podría representarse en la siguiente forma:

 

CP (100) + CC1 (50) + CC2 (25) + CC3 (12, 5) + CC4 (6,125)  ….+ CCn = 192,625 + n, teniendo en cuenta que n va disminuyendo pero el conjunto de la suma de ambos elementos tiende a 200 (sin legar a alcanzarlo nunca). Aunque en términos reales resulte prácticamente imposible encontrar complementarios sucesivos de forma indefinida, matemáticamente se trata de una serie infinita (puesto que cualquier número es siempre susceptible de ser partido por la mitad)

 

Como puede verse, mediante esta serie de Complementarios en cadena el mismo contratista (pero con diferentes contratos) casi dobla el precio del inicialmente adjudicado. Y como se trata de contratos independientes –esa es la esencia del concepto de contrato Complementario- los límites de cada uno son igualmente independientes de los anteriores y los subsiguientes.

 

¿Sería jurídicamente correcto este planteamiento o se trata de una mera anédota/paradoja con apariencia de legalidad? ¿Alguien podría dar una lista relativamente larga de posibles Complementarios sucesivos como los que se han descrito? Entiendo que esto ya se le habrá ocurrido a algún Ingeniero –suelen ser más imaginativos que los juristas- y daré ejemplo con la siguiente serie: Contrato Principal = construcción de una Presa; contrato Complementario = construcción de una tubería/acueducto para conducir agua al municipio X; contrato Complementario del anterior = construcción de un camino que lleve a X y sirva para acceder al acueducto; contrato Complementario del anterior = vallado del camino; etc… ¿Alguien da más?

 

 

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