Comentario de urgencia a la Proposición de Ley para el Fomento del Autoconsumo Eléctrico

En el día de ayer, 25 de enero de 2017, todos los partidos de la oposición con representación en la Cámara Baja (a excepción de Foro Asturias) suscribieron una proposición de ley presentada ante la Mesa del Congreso de los Diputados con medidas para el fomento del autoconsumo de energía eléctrica.

 

Con las limitaciones propias de un análisis que se efectúa transcurridas apenas unas pocas horas desde de la presentación del texto, y sin perjuicio de una reflexión más sosegada, se realizan a continuación algunas consideraciones críticas de la proposición registrada.

 

Justificación de la proposición

 

En lo que se refiere a la justificación de la proposición de ley que se hace en el propio texto, es posible hacer alusión a dos aspectos distintos.

 

Por una parte, y en lo que respecta al contexto normativo, a pesar de que en la exposición de motivos de la proposición hay alusiones expresas al Acuerdo de París sobre cambio climático (COP 21), al artículo 45 de la Constitución Española o a la Directiva 2009/28/CE sobre fomento de energía procedente de fuentes renovables, se echa en falta la mención expresa a muy distintos instrumentos (y de muy distinto alcance), fundamentalmente de Derecho europeo, estrechamente relacionados con el autoconsumo de energía eléctrica. En este sentido cabe citar desde el propio artículo 194.1.c) del TFUE, hasta el paquete de invierno presentado recientemente por la Comisión Europea, pasando por diversas comunicaciones de esta última institución en las que expresamente se alude al autoconsumo como forma de fortalecer a los consumidores energéticos y reducir su factura eléctrica. Lo cual implica que la justificación del autoconsumo a día de no sólo debe incluir el aspecto medioambiental.

 

Por otro lado, en el apartado II también de la Exposición de Motivos, se afirma que la plena aplicación del vigente RD 900/2015 desde el mes de abril de 2016 “hace necesario adoptar, lo antes posible, una Ley de medidas urgentes de fomento del autoconsumo que permita eliminar algunas de las principales trabas a esta actividad […]”. Algo, que como se reconoce apenas unas líneas antes, se realiza antes de aprobar un nuevo Real Decreto que regule a nivel reglamentario esta actividad y que deberá surgir “a partir de un diálogo constructivo con todos los actores implicados”. Pues bien, en relación esa afirmación cabe decir que, ciertamente, la vigente regulación del autoconsumo establecida en el artículo 9 de la LSE y el RD 900/2015 es manifiestamente mejorable y precisa de modificaciones en aspectos muy relevantes (muchos de ellos abordados en la proposición presentada). Sin embargo, más importante aún que poner rápido remedio a los problemas que genera la actual regulación sobre autoconsumo es legislar bien. El sector eléctrico no necesita de un nuevo “maremagnun” normativo, sino de normas bien pensadas y diseñadas, que se adapten plenamente al nuevo paradigma energético del que el Derecho europeo (vinculante e indicativo) es punta de lanza y que aporten seguridad jurídica. Quizás (es sólo una reflexión apresurada) hubiera sido mejor lanzar la necesaria modificación legal de la vigente regulación de autoconsumo cuando su desarrollo reglamentario en las vertientes técnica, económica y administrativa también estuviera diseñado y, sus aspectos principales, consensuados con el titular de la potestad reglamentaria.   

 

Modificación de las modalidades de autoconsumo contenidas en el artículo 9.1 de la LSE

 

La proposición registrada incorpora una modificación del artículo 9.1 de la LSE, reduciendo las actuales cuatro modalidades autoconsumo a tan sólo dos modalidades, en función de si las instalaciones de autoconsumo permiten, o no, realizar vertidos de energía excedentaria en la red. Esta modificación debe ser valorada positivamente, puesto que simplifica la compleja definición que de la actividad de autoconsumo se establece en la LSE (según las cuatro modalidades actuales). No obstante, parece razonable que la actividad de autoconsumo también se vea reflejada en el artículo 6 de la LSE relativo a los sujetos del sector, algo que no se contempla en el texto analizado. En este sentido, debe tenerse en cuenta la definición que de la actividad de autoconsumo se ha realizado en la propuesta de Directiva sobre el fomento de energía renovable presentada por la Comisión y recientemente analizada[i].     

 

Supresión de los cargos por la energía autoconsumida

 

Uno de los cambios más importantes consiste la nueva redacción que se pretende dar al artículo 9.4 de la LSE, con el siguiente tenor literal:

 

“4. La energía autoconsumida estará exenta de todo tipo de cargos y peajes. Los excedentes de las instalaciones de generación asociadas al autoconsumo estarán sometidos al mismo tratamiento que la energía producida por el resto de las instalaciones de producción, al igual que los déficits de energía que los autoconsumidores adquieran a través de la red de transporte o distribución estarán sometidos al mismo tratamiento que los del resto de consumidores”.

 

Esa exención total de cargos supone un cambio sustancial con respecto a lo previsto en el vigente artículo 9.3 de la LSE, en el que se establece que los autoconsumidores “tendrán la obligación de contribuir a los costes y servicios del sistema por la energía autoconsumida, cuando la instalación de generación o de consumo esté conectada total o parcialmente al sistema eléctrico”.

 

Es decir, la nueva redacción que se pretende dar al artículo 9 de la LSE, en conjunción con la supresión del artículo 18 del RD 900/2015 que también se propone, implica la derogación del conocido como “impuesto al sol”[ii], uno de los grandes caballos de batalla de los colectivos proclives al autoconsumo.

 

Ciertamente, parece difícil discutir que el establecimiento de cargos sobre la energía autoconsumida (es decir, aquella que no toca la red eléctrica) tiene un efecto claramente desincentivador de la actividad. Por este motivo, y en la medida en que la proposición presentada mantiene la contribución de los autoconsumidores a la financiación de los costes del sistema eléctrico cuando hagan uso de éste (inyectando o adquiriendo energía), este aspecto del texto presentado también debe merecer una valoración positiva.

 

Ahora bien, el diseño de un nuevo modelo energético en el que la actividad de autoconsumo desempeñe un rol cada vez más relevante, debe verse acompañado de respuestas a los desafíos que implica la generalización de esta actividad. Y entre esos desafíos, figura la evidente reducción de ingresos del sistema conforme el autoconsumo de energía eléctrica sea práctica habitual en los hogares y las empresas.

 

Derogación de la prohibición de autoconsumo colectivo

 

La Disposición derogatoria única de la proposición presentada contempla la derogación expresa del artículo 4.3 del RD 900/2015 en donde se previene que “en ningún caso un generador se podrá conectar a la red interior de varios consumidores”. Se trata de una propuesta muy positiva, ya que la práctica del autoconsumo compartido o colectivo permite hacer extensiva esta actividad a bloques de viviendas, lo que comporta importantes ventajas sociales. Además, la Comisión Europea en su documento de trabajo “Best practices on Renewable Energy Self-consumption”[iii] recomendó permitir el autoconsumo en este tipo de edificaciones.

 

Introducción de mecanismos de compensación para instalaciones con potencia no superior a 100 kW

 

En el ya mencionado proyecto de artículo 9.4 de la LSE que introduce la proposición se establece, en su segundo párrafo, una previsión novedosa:

 

“Sin perjuicio de lo anterior, reglamentariamente podrán desarrollarse mecanismos de compensación simplificada entre déficits de los autoconsumidores y excedentes de sus instalaciones de producción asociadas, que en todo caso estarán limitados a potencias de éstas no superiores a 100 kW”.

 

Esta previsión supone poner fin a una regulación como la actual que obliga a los autoconsumidores con instalaciones de pequeña potencia a entregar sus excedentes de producción eléctrica sin ninguna compensación a cambio. Por ello, el cambio que se propone viene a corregir una situación claramente injusta, que aleja a nuestro país de la mayoría de los países de nuestro entorno y que muy probablemente acabará colisionando con las previsiones sobre esta cuestión de la futura nueva Directiva sobre el fomento de energía renovable.   

 

No obstante lo cual, y en consonancia con lo apuntado en el primer punto, lo deseable sería que el concreto sistema de compensación ya estuviera por lo menos diseñado para que esta modificación tuviera una pronta aplicación práctica. Asimismo, es importante que en la elección del concreto sistema de compensación se tomen en consideración los cambios que en numerosas legislaciones se están introduciendo a consecuencia de las disfunciones económicas que provocan algunos de estos sistemas.

 

Modificación del régimen sancionador

 

El régimen sancionador para el autoconsumo de energía eléctrica establecido en la regulación vigente (artículo 64.43 en relación con el 67 de la LSE) sólo merece una opinión negativa. Como ya ha sido expuesto en un breve análisis sobre esta cuestión[iv], una mala regulación ha conducido al establecimiento de un régimen sancionador que, en la práctica, resulta inviable, por cuanto el incumplimiento con la obligación de inscripción en el Registro Administrativo de Autoconsumo Eléctrico, por ejemplo, acarrea multas millonarias que resultan totalmente desproporcionadas (e irrazonables) y que, por lo tanto, devienen inaplicables.

 

Por este motivo, la modificación de las previsiones sancionadoras en el caso del autoconsumo era quizás una de las medidas más urgentes a adoptar y aquí la reforma que se propone acierta plenamente al incorporar una regulación razonable y acorde a la realidad del autoconsumo.

 

En definitiva, las medidas que se incluyen en la proposición de ley sobre fomento del autoconsumo de energía eléctrica merecen con carácter general una valoración positiva puesto que las mismas mejoran la regulación de la actividad y se insertan en la dirección que marca el Derecho europeo de la energía (el vigente y el que está por venir en el corto plazo). Sin embargo, y como se ha reiterado, es esencial que la ordenación del autoconsumo sea fruto de una buena planificación y exista coherencia entre el diseño legal y su desarrollo reglamentario. Además, sin el consenso necesario, el Gobierno puede acudir a la vía del artículo 134.6 de la CE para dificultar la tramitación de la proposición. Veremos qué sucede.  

 

[i] http://www.arinoyvillar.com/single-post/Novedades-sobre-autoconsumo-en-la-propuesta-de-directiva-relativa-al-fomento-de-energC3ADa-procedente-de-fuentes-renovables

 

[ii] Se trata del cargo por otros servicios del sistema  que se aplica sobre la energía correspondiente al autoconsumo horario (consumo horario neto procedente de la instalación de producción).

 

[iii] SWD(2015) 141 final.

 

[iv] http://media.wix.com/ugd/a70530_99e06dea0fa04942b1b308f0923ead01.pdf

 

 

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