Más sobre la alteración de las reglas del juego durante el juego: Fermat y revisión de precios en la contratación pública (II)

El post publicado recientemente finalizaba con una criptica alusión al denominado teorema de Fermat (siglo XVII) que en realidad no es tal porque el genial matemático francés –también abogado- se limitó a anotar al margen del libro de Arithmetica de Diofanto que no podía dar la demostración de un teorema por falta de espacio. La anécdota es muy conocida y aún hoy se sigue buscando una demostración “elegante” con el conocimiento de matemáticas que podía tenerse en el siglo XVII. No obstante, en 1995, Andrew Wiles publicó una demostración del teorema abriendo una nueva y revolucionaria área en las matemáticas: la de la modularidad.

 

Dicho lo anterior, recuerdo que el supuesto de partida consistía en la alteración del “dies a quo” en la polinómica correspondiente basado en una determinada interpretación de la Transitoria Segunda de la LCSP. En el post se ha sostenido que semejante modificación de criterio (ya en la Certificación Final y cuando las obras están terminadas) supone alterar unilateralmente las reglas de juego vulnerando con ello los principios de seguridad jurídica y confianza legítima. El post inicial puede consultarse aquí.

 

¿Qué tiene que ver el teorema de Fermat con todo lo anterior? Pues de momento, y si se pone en relación Fermat con Pitágoras, ya se tiene la primera clave. En Pitágoras son variables elevadas al cuadrado pero en Fermat la potencia debe ser superior a 2 y el resultado es que el teorema de Pitágoras es cierto y el de Fermat consiste en que nunca se cumple esa ecuación. Recordemos la fórmula de Pitágoras: an = bn + cn  siendo, n=2, lo que es lo mismo que a2 = b2 + c2.. Esta última fórmula es cierta pero no así si n >2 (es decir, un número entero superior a 2) porque en tal caso nos encontramos ante lo que se conoce como “Teorema de Fermat” que se expone en la siguiente forma:

 

Si n es un número entero mayor que 2, entonces no existen números enteros positivos a, b y c tales que se cumpla la igualdad: an = bn + cn

 

De forma más explícita; utilizando la misma fórmula de base (an = bn + cn) si se altera el significado del elemento “n” (equivalente a 2 en el teorema de Pitágoras y a cualquier número entero superior a 2 en el teorema de Fermat) el resultado es completamente diferente pasando de una fórmula válida a una fórmula siempre inválida. O, lo que viene a ser lo mismo: si se altera el posible significado de un elemento de una fórmula se altera la propia fórmula que es, en definitiva lo que ha hecho el ADIF-AV al alterar en la CFO el significado que deba ser atribuido al subíndice “cero” de la correspondiente fórmula polinómica.

 

El ejemplo de trasformación del teorema de Pitágoras en el Teorema de Fermat (sobre la misma fórmula de base) es claramente ilustrativo de la veracidad de la afirmación anterior que conduce a la vulneración del artículo 79.3 de la LCSP (en donde se impone aplicar la misma fórmula de revisión durante toda la vida del contrato).

 

Evidentemente, lo anterior no supone más que la “punta del iceberg” de un conjunto más amplio de argumentos para refutar la tesis sostenida por el ADIF, pero me parece un buen ejemplo de cómo el Derecho no agota en sí mismo todos los razonamientos.

 

José Luis Villar Ezcurra 

 

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