Y ahora, a luchar por el descanso de 36 horas de los facultativos –y por la indemnización de daños y perjuicios-

La reciente sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 11 de Madrid confirmando –nuevamente- la doctrina del Tribunal Superior de Justicia de Madrid sobre el derecho de los facultativos médicos al descanso semanal de 36 horas continuadas no es una sentencia más. Supone una vuelta de tuerca sobre la materia porque, por vez primera en la Comunidad de Madrid, se reconoce el derecho de los facultativos no sólo al descanso (36 horas continuadas a la semana o 72 horas en un período de 14 días si por razones del servicio no pudieron ser disfrutadas) sino que, además, se reconoce el derecho a la indemnización de daños y perjuicios por las horas hurtadas durante estos últimos cuatro años.

 

Se confirma, de este modo, el criterio que ya adoptó en su día el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía cuando esta pelea hubo de librarse en la Comunidad Autónoma de Andalucía. Y es que, una vez más, se demuestra que la Administración únicamente reacciona cuando el ejercicio del derecho incide en el presupuesto.

 

La dimensión del problema es interesante. Estamos hablando de unos 260€ por fin de semana con descanso no disfrutado, lo que –a fecha de hoy, supone en torno a unos 7.000€ por facultativo. Y hay en torno a unos 7.500 facultativos madrileños afectados.

 

El argumento de la Administración es falaz. Insiste en aplicar la norma que obliga a que, tras una guardia, el descanso sea de 24 horas (lo que obliga a que la mañana del lunes haya de prestarse servicios). Sin embargo, esta norma no regula el descanso semanal, y tanto el Tribunal Superior de Justicia de Madrid como los Juzgados están ofreciendo al Sermas que, si por razones del servicio no puede disfrutarse el descanso semanal, este se disfrute en 72 horas continuadas a la semana siguiente. ¿Cuál es el problema?

 

Hace unos meses vi una noticia de prensa de la Comunidad de Madrid en la que se nos decía que, tras la llegada de Cristina Cifuentes, la litigiosidad se había reducido notablemente porque los servicios jurídicos de la Comunidad de Madrid habían optado por otorgar, en vía administrativa, los derechos a los ciudadanos que lo solicitan. Hay una excepción: el Sermas. Cualquier Letrado que acuda habitualmente a los Juzgados de lo Contencioso Administrativo de Madrid conoce sobradamente la alta tasa de litigiosidad por la problemática de los interinos. Y ahora, el derecho al descanso. El Sermas se empeña en negar los derechos a los médicos. Parece como si, tras la “marea verde”, esto se haya tomado como una afrenta personal. Es el grito de “los médicos la van a pagar”. Pero, frente a ello, se alza la voz de la justicia, que dice que el tiene que pagar es el Sermas.  

 

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