METODOLOGÍA BIM EN LA CONTRATACIÓN PÚBLICA Y EFECTO MARIPOSA

José Luis Villar Ezcurra

Profesor Titular de Dº Administrativo de la UCM

Socio Director de Ariño y Villar, Abogados

 

No es este un post para técnicos (Arquitectos o Ingenieros), que de esto saben mucho más que yo, sino para abogados y especialmente para quienes viven el día a día de la contratación pública desde una perspectiva jurídica. Se trata de la denominada metodología BIM (acrónimo de “Building Information Modeling”) que está revolucionando los proyectos de edificación e infraestructura en España y en todo el mundo.

Dicho de forma muy somera y sencilla, la metodología BIM nos brinda la posibilidad de realizar el diseño y coordinar diversos detalles de cálculo de una obra en un mismo modelo. Lo que esto genera, entre otras cosas, es que el trabajo se simplifique mucho y sea mucho más eficiente, tanto para los ingenieros como para todos los especialistas y profesionales que participan en un proyecto constructivo determinado.

El sistema BIM permite realizar una réplica virtual y tridimensional de un proyecto para todas las etapas de su ciclo de vida, para lo cual se emplean elementos inteligentes para cada componente de la obra. Lo interesante de este modelo radica en que, en caso de modificarse algo en el diseño del proyecto, todos los elementos que forman parte del mismo, junto a los datos, planimetría y demás, se actualizarán automáticamente. O sea, que viene a ser algo así como el conocido “efecto mariposa” de Lorenz y la teoría del caos, pero aplicado a la construcción de edificios o infraestructuras, ya que ante la necesidad de una determinada alteración de alguno de los elementos del conjunto (la obra) el modelo indica las repercusiones que tal modificación puede llegar a tener en los restantes elementos.

Evidentemente, la metodología BIM puede suponer un gran avance en todo lo relativo a las modificaciones de una obra o infraestructura, ya que en el sistema tradicional actual cada modificación se realiza de forma independiente, sin tener en cuenta esta posible repercusión en el resto de los elementos. Esto da lugar, en muchos casos, a la necesidad de modificaciones continuas o “en cascada”, con la consiguiente dilación de la obra y los mayores costes que eso genera para ambas partes.

La aplicación de la metodología BIM en obra requiere el uso de diversos dispositivos inteligentes para reportar el avance en tiempo real de la ejecución de un proyecto; un equipo de dispositivos que, a su vez, va acompañado del software basado en la nube, en donde previamente se han configurado planos y espacios del sitio para llevar a cabo la supervisión electrónica de la obra.

A todo esto, hay que añadir también que el método BIM es capaz de eliminar las barreras de comunicación e interpretación errónea de información, lo cual es debido al hecho de que permite entender cuáles son las intenciones del diseño y la posibilidad de abarcar todo el ciclo de vida de una edificación. En resumen, la metodología BIM es una herramienta de trabajo colaborativo que se basa en el uso de un software dinámico de gestión de datos de una infraestructura civil a lo largo de la totalidad de su ciclo de vida. Con ello, por tanto, se lograrán abarcar las tres fases generales más importantes dentro de un proyecto: diseño, construcción y mantenimiento.

El BIM es un método que dentro de muy pocos años será la principal tendencia (si no lo es ya) en el mundo de la construcción y en el que tomarán parte no solo los ingenieros, sino también todos los diferentes tipos de profesionales organizadores del proyecto: diseñadores, arquitectos, contratistas, constructores o proveedores y…abogados. De ahí, por tanto, la necesidad actual de formarse en esta técnica, lo cual es necesario para cuantos intervienen en una obra. De hecho, el calendario de implantación de la metodología BIM en España fijado por el Ministerio de Fomento, hace que sea ya una necesidad imperiosa para los profesionales del sector.

Esta metodología se encuentra prevista en la Directiva 2014/24/UE por la cual instaba a los 28 países miembros de la Unión a implementar la metodología BIM en todos aquellos proyectos constructivos de financiación pública, y así ha sido recogido en Adicional decimoquinta de la LCSP (Ley 9/2017, de 8 de noviembre) en los siguientes términos:

6. Para contratos públicos de obras, de concesión de obras, de servicios y concursos de proyectos, y en contratos mixtos que combinen elementos de los mismos, los órganos de contratación podrán exigir el uso de herramientas electrónicas específicas, tales como herramientas de modelado digital de la información de la construcción (BIM) o herramientas similares. En esos casos, ofrecerán medios de acceso alternativos según lo dispuesto en el apartado 7 de la presente Disposición adicional hasta el momento en que dichas herramientas estén generalmente disponibles para los operadores económicos.

7. Cuando sea necesario, los órganos de contratación podrán exigir la utilización de herramientas y dispositivos que no estén disponibles de forma general, a condición de que ofrezcan medios de acceso alternativos. Se considerará que los órganos de contratación ofrecen medios de acceso alternativos apropiados cuando:

a) ofrezcan gratuitamente un acceso completo y directo por medios electrónicos a dichas herramientas y dispositivos a partir de la fecha de publicación del anuncio correspondiente o a partir de la fecha de envío de la invitación, en su caso. El texto del anuncio o de la invitación especificará la dirección de Internet en la que puede accederse a dichas herramientas y dispositivos, o bien,

b) garanticen que los licitadores que no tienen acceso a las herramientas y dispositivos de que se trate, o que no tienen la posibilidad de obtenerlos en el plazo fijado, siempre que la falta de acceso no pueda atribuirse al licitador en cuestión, pueden tener acceso al procedimiento de contratación utilizando mecanismos de acceso provisionales disponibles gratuitamente en línea; o bien,

c) admitan un canal alternativo para la presentación electrónica de ofertas.

8. Los medios electrónicos, informáticos y telemáticos utilizables deberán cumplir, además, los requisitos establecidos en la Disposición adicional decimosexta de la presente Ley.

 

Como puede apreciarse, se admite que los poderes adjudicadores puedan llegar a imponer la metodología BIM (u otra equivalente) intentando que tal imposición no llegue a ser una “barrera” a la hora de concurrir o adjudicar el contrato (mediante las cautelas que se enumeran en el propio apartado 7 de la Adicional). Su utilidad en la contratación pública me parece evidente, no solo para las Administraciones y similares sino, también, para los propios contratistas, al menos en los dos siguientes aspectos.

Primero, en la prevención de modificados “en cascada” ya que, al introducir una alteración en la obra, el modelo holístico que creado por el BIM indicará las repercusiones que esa alteración puede tener sobre todo el conjunto y el resto de los elementos que integran la obra. Se reducirán, por tanto, los tiempos de dilación que comporta la tramitación de todo modificado al poner de manifiesto todo lo que debe contener el mismo desde el primer momento (eliminando el sistema consistente en el “ensayo-error”).

Segundo, en la reacción frente a circunstancias imprevistas que pueden afectar a la ejecución de la obra, ya que los factores externos (movimiento de tierras, filtraciones de agua, excesiva pluviosidad y otros) se introducen en el modelo y tras analizar todas las afecciones se procede a tomar la solución más correcta tanto respecto a partes de la obra a modificar como a modificaciones que afecten al plazo y/o al programa de trabajos (si, por ejemplo, hay que ejecutar obra en el exterior las circunstancias climatológicas deberán ser tenidas en cuenta).

Evidentemente, hay muchísimas más ventajas con el sistema BIM pero quiero incidir ahora en las dos expuestas y en el hecho de que el “modelo” deja constancia de cualquier alteración introducida en el mismo, lo cual es claramente beneficioso para el contratista (que suele tener problemas a la hora de tener que probar la imputación de los daños que reclama).

Es decir, el modelo holístico de que se crea sirve también de Libro-registro de todas las incidencias de la obra, lo cual redunda en una mayor claridad en la contratación pública. Un modelo que permite conocer por anticipado los efectos que puede producir el desajuste de un simple tornillo sobre el conjunto de una obra como la torre Eiffel, lo cual es una viva muestra del efecto mariposa y de las muchas virtudes de la visión holística de los problemas.

 

Artículo para descargar aquí.

 

 

 

 

 

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