LÍMITES DEL ESTADO. UN ENSAYO SOBRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

El último libro de Juan Miguel de la Cuétara "Límites del Estado. Un ensayo sobre lo público y lo privado", publicado por la prestigiosa editorial REUS  (Madrid 2019, ISBN 978-84-290-2109-7,  239 pgs.) ya está a la venta. Su portada, prólogo de D. Jesús Banegas, presentación e índice general pueden ser consultadas aquí.

 

En una prosa de agradable lectura, el autor da cuenta de lo que está sucediendo en los Estados occidentales contemporáneos, explica la degradación de sus instituciones y reflexiona sobre lo que españoles y europeos debemos hacer para sanear las nuestras. Con abundantes referencias a casos reales y a las fuerzas que mueven nuestra sociedad, es una obra de obligada lectura para cualquier interesado en la desconcertante vida pública de este siglo XXI.  

 

 

 

En los siguientes puntos el propio autor nos presenta diez conclusiones que compendian las ofrecidas con mayor amplitud en el propio texto:

 

PRIMERA. Algo va mal en nuestra organización colectiva. De todas partes recibimos señales inquietantes. La burocracia aumenta, la política crea innumerables problemas, las instituciones son ocupadas por oportunistas, el Estado engorda, las Administraciones se reparten, la irracionalidad prolifera... En suma, estamos entrando en una dinámica muy peligrosa.

 

SEGUNDA. Nuestras instituciones públicas se están desequilibrando. Me refiero tanto a las españolas como a la de los Estados occidentales en general. La incompetencia se extiende por el aparato estatal, las burocracias adoptan comportamientos parasitarios, forman élites extractivas, crece la partitocracia, y no hay fuerzas que se opongan a todas estas corrientes. No se trata de que vaya a hundirse de inmediato nuestro modo de vida, pero la acumulación iniciada fuerzas puede alcanzar una masa crítica que acabe provocándolo.

 

TERCERA. Los análisis realizados muestran siete vectores que impulsan los desequilibrios indicados. Son el tamaño excesivo del Estado; la incompetencia extendida  en su interior; su burocratización; el policentrismo; el populismo; el electoralismo; y el apesebramiento de la población. El desgobierno, la demagogia, la fragmentación del poder y la actual maleabilidad de la Sociedad Civil refuerzan su acción.

 

CUARTA. Los análisis muestran también la emergencia de una red político-burocrática dentro de nuestras instituciones. Es tremendamente peligrosa por su comportamiento parasitario. Surge de la incapacidad del Estado para manejar y controlar redes clandestinas en su seno. El aparato de los partidos, ávido de poder, ha aprendido a construirlas. Sabe crear los lazos y alianzas que precisan. Utiliza en su provecho las nuevas tecnologías. La adiposidad del Estado las alimenta. Su crecimiento es exponencial.

 

QUINTA. Dicho entramado político-burocrático está generando una poderosa "élite extractiva". Como buen parásito, debilita al Estado para alimentarse de él. Lo hace difundiendo ideas tóxicas que hacen creer en la normalidad de su existencia y actividad.  Dos buenos ejemplos son la bondad inmanente del Estado o la fusión "Estado-Sociedad". Frente a ellas se precisan  creencias y evidencias sólidas que las combatan.

 

SEXTA. Las creencias y evidencias señaladas requieren retornar a lo básico. En concreto, requieren una nueva  acotación de los espacios respectivos del Estado y la Sociedad Civil. Es decir, la reconstrucción de los límites del Estado. Es falso que estos límites no puedan precisarse; los análisis realizados muestran lo contrario. El criterio para ello es la mayor o menor trascendencia social de las actividades en que intervenga el Estado. Hoy día puede medirse. Debemos hacerlo.

 

SÉPTIMA. Todo indica que, con la reconstrucción de sus límites,  el Estado deberá reducirse,  perder "grasa" y ganar agilidad. Sólo así podrá afrontar las complejidades de la globalización. Dicha reducción puede reforzarse mediante tres líneas de contención que se refuerzan mutuamente. Son: la preservación del espacio de la Sociedad Civil, el reconocimiento de derechos a las generaciones futuras y la defensa de las Instituciones públicas con unos frenos y contrapesos renovados.

 

OCTAVA.  La Sociedad Civil española, y la europea en general, están en una encrucijada. Superada la crisis económica, hemos reanudado nuestra andadura como países avanzados. Pero los análisis revelan un desánimo y desencanto generalizados. Nuestra Sociedad Civil debe recuperar sus bríos, reafirmarse en el espacio convivencial que le es propio y  actuar como línea de contención de nuevos desbordamientos del Estado.

 

NOVENA. El reconocimiento de los derechos de las generaciones futuras puede y debe actuar como segunda línea de contención. Se trata de preservar el espacio decisional de la Sociedad Civil de hoy y de mañana. La sucesión de las generaciones ha servido durante milenios de límite a las comunidades humanas. Debe continuar haciéndolo. La Justicia Intergeneracional lo exige. Los pasos que se están dando a nivel internacional, deben proseguirse a nivel nacional e institucional.

 

DÉCIMA.  Necesitamos sanear nuestras instituciones. Nuestros descendientes tienen derecho a crecer en un entorno institucional sano. Las instituciones se desgastan y necesitan renovarse. Están siendo ocupadas por el entramado político-burocrático localizado en la conclusión cuarta. Se están degradando, Pese a ello, las instituciones son algo en que creer, algo en que confiar y algo a proteger. Sus sistemas internos de "frenos y contrapesos" pueden y deben renovarse. La interacción entre ellas necesita mejorar. La continuidad del Estado de Derecho lo requiere.

 

La obra puede adquirirse en este enlace.

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