LIMITES DEL ESTADO. SEÑALES DE ALARMA (II)

 

Junio es el mes de la declaración de la renta, un tiempo propicio para que nos preguntemos qué se hace con nuestros impuestos. Hace cinco décadas la respuesta estándar era que iban para carreteras, puertos y pantanos, es decir, obras públicas. Hoy día es que van para salud, educación y pensiones, o sea, servicios públicos. Nada objetable hay en ello. Lo que nadie nos dice es que una gran parte de los impuestos se usa para pagar compromisos adquiridos por Gobiernos anteriores y que tales compromisos están creciendo rápida y disimuladamente.

 

¡No tan disimuladamente!, dirán algunos: la Deuda Pública es bien conocida y sabemos que la Deuda española ha aumentado recientemente hasta un billón (un millón de millones) de  euros, cantidad equivalente a la totalidad de nuestro PIB anual. Lo cual es, por supuesto muy preocupante. Pero aún lo es más comprobar que en España tenemos comprometida tres veces esa cantidad en derechos de pensiones reconocidos para el inmediato futuro, según hemos podido saber este mismo mes de junio, oculto entre los tecnicismos del Instituto Nacional de Estadística.

 

El INE acaba de publicar una actualización de los datos para España  de la "Tabla Suplementaria para los Derechos por Pensión Adquiridos en una Fecha Determinada en Seguros Sociales", iniciada el año pasado. Es un programa del Eurostat que cuantifica  los pagos futuros en concepto de pensión de cualquier tipo (pública o privada, de jubilación, viudedad, orfandad etc) comprometidos en los sistemas de protección social europeos. Los datos de nuestro país son tremendos: son tres PIBs (tres billones de euros), los que conforman el "problema de las pensiones" español: nuestras generaciones futuras tendrán, por supuesto, dificultades con su jubilación; pero antes de llegar a ella, van a verse abrumadas por el pago (sea vía cotizaciones, sea vía impuestos) de las ingentes cantidades detectadas por el Eurostat.

 

En mi recién publicado ensayo "Límites del Estado" (Reus, 2019) abogo por el reconocimiento  las generaciones futuras de derechos como el de no tener que soportar deudas injustificadas causadas por las generaciones presentes. Propugno también el establecimiento de buenos observatorios profesionales e independientes capaces de poner negro sobre blanco situaciones que deben movernos a la acción. Y eso es lo que tenemos en el caso aquí comentado: una clara señal de alarma, medida, cuantificada y comprobada,  que debería sacudir la conciencia nuestros dirigentes.

 

"Lo que medimos afecta a lo que hacemos, y si medimos la cosa equivocada, haremos algo equivocado". Son palabras de Stiglitz en un interesante artículo titulado "Más allá de PIB"  publicado a finales de 2018. Las buenas medidas, los datos correctos y la percepción exacta de una señal de alarma  son los cimientos de la acción. Sería imperdonable que la acción no se produjera, en este caso por la incapacidad de los políticos actuales de pensar a largo plazo o por su renuencia a entrar en "tecnicismos" estadísticos. Nuestra Sociedad Civil, a partir de los datos del INE/Eurostat debe hacerles ver la gravedad de la situación, de forma que, al menos esta vez, no puedan negarla y actúen (p.ej. ¿revitalizando el Pacto de Toledo?).

 

J.M. de la Cuétara.

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